Software y Estado

Construyendo Sociedades del Conocimiento


Diego Saravia

dsa@unsa.edu.ar

Secretario de Cooperación Técnica. Universidad Nacional de Salta. Creador de la primera distribución Argentina de GNU/Linux. Miembro de Hipatia, organización Internacional que promueve la libertad del conocimiento y de Solar, la Asociación Argentina de Software Libre. Presidente del Frente Grande. Salta.



La cuestión software y Estado tiene múltiples dimensiones, tanto para su análisis como para la acción. Este artículo pretende puntear algunas de ellas como forma de introducir un debate necesario e ineludible.


Debemos pensar la Argentina en el marco de un mundo cada vez mas conectado e inter-dependiente, tanto social como económicamente, referido como Sociedad de la Información o Sociedades del Conocimiento.


En tal sentido se plantea una política nacional para el desarrollo que conecte a todos y todas, mediante un libre flujo de ideas que use el modelo científico, basada en dos ejes: a) impulsar la exportación de servicios informacionales y sustitución de sus importaciones; b) recuperar el sentido estratégico de la política de recursos naturales.


Ciencia, tecnología, desarrollo y software


Durante la Revolución Industrial la Humanidad desarrolló y perfeccionó el control sobre la materia y la energía. Un siglo después, la Argentina, a pesar de tener los recursos naturales necesarios, se encuentra en medio de una crisis energética que pone de manifiesto su incapacidad de sostener sus requerimientos energéticos básicos e indispensables y con una parte de su población marginada, sin acceso a gas natural, energía eléctrica, agua potable o cloacas. Es decir con vastos sectores de su población viviendo en condiciones propias del medioevo, sin capital suficiente y sin una organización social o económica capaz de proveerlo. Curiosamente, décadas atrás, la Argentina había superado las etapas pre-industriales, por lo que debemos plantearnos cómo recuperar nuestro grado de desarrollo en un marco de fuerte endeudamiento externo, ausencia de capital interno, y una población cuyos niveles educativos se encuentran gravemente deteriorados.


En los últimos 30 años, los sectores más capitalizados avanzaron hacia el control de la información y conocimiento mediante la producción de hardware y creación de software. La nueva economía del software , basada en los servicios más que en la propiedad, tiene su punto mas “caliente” en los últimos cinco años con el desarrollo del Software Libre. Así a medida que el conocimiento puede circular a un costo marginal cero, deja de ser escaso, su valor como propiedad cae, y con ello las posibilidades de licenciarlo. Lo que nos permite agregarle valor es la prestación de servicios asociados a ese conocimiento. Como pocos, el paradigma del Software Libre demuestra la profundidad del cambio: de una sociedad donde el conocimiento se negocia como capital a una sociedad donde donde circula libremente.


Una cuestión fundamental para la Argentina es si puede avanzar en esta etapa y cómo. ¿Es posible un salto de una era pre-industrial agrícola a una economía y sociedad de servicios informacionales? Para ello se necesita un liderazgo nacional centrado en el Estado, que plantee un proyecto estratégico a la sociedad, consiga los acuerdos políticos, sociales y económicos necesarios y tenga capacidad de ejecución técnica y política. Los excedentes agrícolas y la disminución del pago de deuda, pueden financiar este salto. Con aportes de los ahorros que se consigan con la sustitución de importaciones de licencias. Es interesante notar cuanta soja es necesario exportar para poder importar una cajita conteniendo una licencia de de Microsoft Office.


Las bases de este proyecto deben ser la educación científica y tecnológica, junto con la organización social y comunitaria. Articular diferencias locales en una Nación muy diversa para fortalecerse ante lo global-mundial. En un mundo donde todo circula, lo único que puede diferenciar a una región es su gente, y sus recursos naturales. La clave para que un porcentaje significativo de la población local se desplace a actividades propias de los servicios informacionales brindados a un mundo global, sustituyendo importaciones y exportando, está en la calidad de nuestro sistema educativo público. El Estado puede ser semilla del cambio creando y utilizando nuevos servicios informáticos, y generando una demanda sostenida para el desarrollo de proyectos de Software Libre, sea mediante concursos orientados a empresas, grupos de investigación, estudiantes becarios, etc.. Se debe también garantizar el acceso de todos y todas a la tecnología digital y evitar el analfabetismo – o brecha- digital. La Sociedad del a información requiere -fundamentalmente- una escuela que promueva el conocimiento crítico e integral, y que garantice el acceso democrático a las nuevas tecnologías. Es necesario entonces, conectar e informatizar el sistema educativo con tecnologías acordes a los valores que la educación custodia: abiertas y libres, pensadas a partir de sus propias necesidades y realidades. Se trata de democratizar el acceso al conocimiento. Se trata de alfabetizar. Es decir, enseñar signos y significados. De otra forma, habrá –como hoy, quienes reciban educación de primera y quienes reciban educación de segunda. Lo cual origina dos categorías de ciudadanos. El Estado, en la escuela, debe garantizar que todo lo que la sociedad origine como conocimiento circule más allá de las barreras que crea el mercado.


El Estado como usuario de Software


Con la aprobación, fruto de presiones externas, de la ley 25036, - que iguala al software ejecutable, ilegible para los humanos, con los libros y la música - el Estado y toda la población fue criminalizada. Esta condena se dictó sin prever los presupuestos necesarios para solucionar el problema, los funcionarios fueron puestos entre la espada y la pared: o firmaban costosísimos acuerdos que violan la ley de adquisiciones del Estado o se sometían a juicios por uso de software “pirata” (curiosa forma de equiparar la práctica de compartir con el robo y la violación en alta mar).


Esta patente para recaudar, dada por el Parlamento de los `90 a estas empresas extranjeras, se agrava por el hecho de que el software binario entregado no puede ser visto como obra intelectual. Ni siquiera es interpretable por humanos, ni puede saberse qué hace. Sólo es ejecutable por una computadora. Lo que deja inermes a las instituciones públicas, imposibilitadas de establecer políticas de seguridad razonables para los datos de los ciudadanos e inundados de virus.


Por otra parte, la política de contratos de adhesión para las licencias de software privativo, impuesta por las multinacionales del software al Estado y a la población, es inadmisible. Las empresas fijan cómo se puede administrar el software que proveen, en qué no se puede usar e imponen las condiciones de acceso, modificación y uso. Esto es, valga la comparación, como si al momento de adquirir un automóvil firmáramos un compromiso que imponga por qué calles circular y prohibiese inspeccionar y mejorar el motor. Estas prácticas invierten la lógica de la compra pública, donde el Estado dice qué quiere a fin de satisfacer una necesidad de la población y el proveedor propone el precio. Aquí es el proveedor quien fija lo que ofrece, además del precio. El Estado solo lo acata y paga. Y queda anulado el objetivo a resguardar: el bien común.


Por otro lado las multinacionales proponen el concepto de neutralidad tecnológica como política de compras, lo que pretende confundir opciones de licenciamiento (contractuales) con cuestiones técnicas. Las diferencias entre el Software Propietario y el Libre no pasan por una cuestión de tecnologías, sino de formas de licenciamiento y derechos. Pretender que se debe dar el mismo peso a un software que puede ser usado en todo el Estado con una sola licencia a otro que requiere costosas licencias por cada equipo, sin entrega de sus códigos fuentes, sin posibilidad de intercambio y con poquísimas libertades de uso, es un abuso intolerable. Un atraso que va más allá de la intención liberal y globalizadora de convertir todos los derechos en servicios comerciales.


En estos momentos existen alternativas al padecimiento de estos abusos. El Software Libre tiene reemplazos para la gran mayoría de los programas necesarios en el Estado.


Es posible restablecer el poder de decisión del consumidor y del Estado.


Es necesario que el Estado fije las condiciones de licenciamiento que requiere, por contratos de adhesión “propios”. Es necesario que el software sea adquirido con acceso al código fuente y que pueda ser mejorado y compartido.


De esta forma además de fijar condiciones de mercado más razonables y competitivas, podremos apostar a la generación de trabajo local, formación de desarrolladores de software y empresas locales.


El análisis del papel del Estado como adquirente de software nos permite vislumbrar que cambiando los usos y costumbres y optando masivamente por Software Libre podremos no solo hacerlo más eficiente, sino también promover el crecimiento de una incipiente industria local de software, basada en compartir, en una economía de servicios y una sociedad de derechos. En vez de girar dinero al exterior redistribuiremos recursos a nuevos actores locales, creando una comunidad tecnológicamente avanzada, precursora de las sociedades del Conocimiento en la Argentina.


Gobierno Electrónico


Mucho se ha escrito sobre este curioso objeto de deseo, tanto para gobernantes que desean ser “modernos ” como para corporaciones que desean realizar jugosos negocios.


Para empezar a considerar esta alternativa podemos pensar en varias fases:

  1. Todo empleado público administrativo debe tener una PC conectada a Internet y conocer programas de: Correo electrónico (Mozilla), chat grupal (irc), chat personalizado (jabber), navegador (Mozilla), Procesamiento de textos, planilla de cálculo, constructor de presentaciones (Open Office) y conocer cómo se usan para trabajo grupal. La conexión a Internet implica redes locales con conexión a Internet. Estas conexiones podrán ser ADSL, WIFI, telefónicas o satelitales, según estén o no disponibles y sus costos.

  2. El Estado debe promover y posibilitar el acceso a la tecnología digital de los sectores carenciados.

  3. El Estado debe crear puntos de acceso en todas las provincias para su propio uso y para el sistema educativo, más un esquema global de números telefónicos, alias, claves y nombres, junto con un directorio nacional de cargos públicos y direcciones. Este esquema se puede compartir con las Provincias y Municipios. Debe haber servidores de correo (Openwebmail), listas de correo (mailman), sitios Web para subir trabajo compartido, noticias, proyectos, foros, etc.. Debe instalar kioskos de Internet en oficinas públicas y generalizar el acceso para toda la población.

  4. Sistemas de seguimiento de acciones, primero como índice, luego con las acciones administradas por el sistema. Sistemas formales para la interacción con el ciudadano en cada trámite posible. Sistemas de información globales.


Cada una de estas cuatro fases puede construirse en forma independiente, secuencial, con equipos estándar, Software Libre y sin soluciones que aten al Estado con una empresa en particular.


Una cuestión particularmente caliente es el voto electrónico. El riesgo de crackeo (alteración no autorizada) de estos sistemas es tan elevado que su uso es altamente inconveniente. No hay software ni protocolos que hoy puedan garantizar la transparencia de un proceso electoral a todas las partes y ciudadanos de un país, en términos similares al actual mecanismo de fiscales y autoridades de mesa. Procesos electorales como los norteamericanos muestran los riesgos del uso de estos sistemas.


La cuestión Internacional y Regional


Varios estados están adoptando políticas a favor de la libertad del conocimiento. Brasil ha anunciado proyectos para reemplazar el 80% de las computadoras del Estado con Software Libre en dos años. El PT Brasileño ha Estado formando expertos para estas políticas en sus gobiernos locales previos y lo tiene como política oficial. La región de Extremadura en España está colocando una PC con Gnu/Linux cada dos alumnos para todo sus sistema educativo.

El gobierno de Zapatero anunció que profundizará en ésta política. La ciudad de Munich ha previsto migrar 14000 estaciones de trabajo. Las FFAA de los EEUU están desarrollando sus futuros sistemas de armamentos con GNU/Linux. Todos los días vemos más estados que avanzan en estos temas. Todavía tenemos oportunidad de ser protagonistas en esta historia. Pero la oportunidad no estará abierta por mucho tiempo.


Conclusión


Es posible desarrollar una industria local del Software orientada a los servicios, semilla para la creación de Sociedades del Conocimiento en Argentina que garanticen amplios derechos si el Estado:


Las inversiones necesarias deben provenir de los excedentes agrícolas y/o de disminuciones que se logren del pago de la deuda pública y deben ser contempladas en el presupuesto nacional


Referencias y Aclaraciones



(ejecutar) La libertad de usar el programa, con cualquier propósito. (nótese que hay muchas formas de usar un programa y que ejecutar es una de ellas)


(inspeccionar) La libertad de estudiar cómo funciona el programa y adaptarlo a sus necesidades. El acceso al código fuente es una condición previa para esto.


(redistribuir) La libertad de distribuir copias, con lo que se puede ayudar a otros.


(modificar y redistribuir las modificaciones) La libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie. El acceso al código fuente es un requisito previo para esto.


Si podemos conocer, usar, crear, programar, desarrollar, comunicar y compartir sin restricciones un software, entonces es Software Libre. http://www.gnu.org/philosophy/free-sw.es.html Si no es libre es propietario o privativo.