Analfabetización informática

o ¿por qué los programas propietarios fomentan la analfabetización?

Beatriz Busaniche busaniche@caminandoutopias.org.ar

Con aportes de Diego Saravia dsa@unsa.edu.ar

Introducción

En los inicios del siglo XXI, resulta común escuchar afirmaciones que indican que no utilizar o no tener acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicación constituye una nueva forma de analfabetismo, el analfabetismo informático. Se afirma que quien no sabe manejar un ordenador es un analfabeto digital. Vamos a realizar un analisis crítico de esta cuestión.

Parece indispensable reducir la denominada “brecha digital” para lo cual se destinan cantidades de recursos y se realizan reuniones a nivel internacional para paliar la diferencia entre los “conectados” y los “no conectados”. Todo esto, sin atender que la brecha digital es subsidiaria y consecuencia directa de las brechas sociales básicas, la pobreza, el hambre, la marginalidad, el analfabetismo, la miseria. Llevar computadoras a las zonas menos desarrolladas no hace más que informatizar la pobreza mientras canaliza fondos de cooperación e inversión internacional o endeuda a los mismos países que se pretende fomentar para sostener el menguante negocio de las empresas de telecomunicaciones y las corporaciones de tecnologías.

Frente a estos hechos que están dando lugar a numerosos programas de acceso a las TICs, de conectividad y de educación informática tanto en escuelas como en instituciones intermedias, se torna necesario preguntar qué entendemos por alfabetización y cuál es la alfabetización informática que queremos. Poco se habla del software como lenguaje cultural de nuestra era y mucho menos sobre la necesidad de aprender y apropiarse de ese lenguaje como única forma de acción participativa en la era de la información. Si no asumimos esto y actuamos en consecuencia, lo único que haremos será generar un enorme y mayor ejército de analfabetos futuros.

Partimos del supuesto de que existen por los menos dos formas de asumir la relación con las tecnologías:

Existen poderosos intereses que pretenden marginar a enormes segmentos de la población del mundo a meros consumidores. Nuestra visión pretende impulsar un mundo virtual distinto, basado en la libertad y el acceso de pleno derecho. Nada de esto es posible sin una ciudadanía alfabetizada, capaz de crear comunidades y redes como internet, compartir y liberar el conocimiento.

La hipótesis de este trabajo es que educar con software propietario fomenta la analfabetización informática. Esta aparente contradicción con la mayoría de los programas de alfabetización que conocemos a nivel local y global postula la idea de que mientras más software propietario [1] usemos, formaremos más personas incapaces de superar los desafíos de un jardín de infantes.

Veamos por qué...

¿Qué entendemos por alfabetización?

Estamos en el denominado “decenio de la alfabetización (2003-2013)” proclamado por Naciones Unidas. Años estos de fundamental importancia en los que se está planteando una preocupación generalizada. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 26, reconoce y proclama el derecho a la educación que debe ser gratuita al menos en la instrucción elemental y fundamental.

Pero esta declaración que las naciones del mundo han proclamado está lejos de lograr sus objetivos de “Educación para todos y todas”. Sin ir más lejos, alcanza revisar los datos de Unesco que indican que en el mundo hay 860 millones de adultos analfabetos y más de 100 millones de niños y niñas que no tienen acceso a la escuela. El objetivo de la educación para todos y todas es un imperativo que si bien está aceptado en los papeles a nivel global, dificilmente encuentra correlato en las políticas locales de los países en vías de desarrollo.

Según la misma Unesco, la alfabetización va mucho más allá de las capacidades de leer y escribir. La alfabetización implica saber comunicarse en sociedad, generar y mantener prácticas y relaciones sociales, comprender el lenguaje y la cultura. En líneas generales, se considera que una persona está “alfabetizada” no sólo cuando aprende a leer, sino también cuando tiene capacidad de comunicación escrita y puede utilizar todo el potencial de las herramientas de comunicación esenciales para su interacción en la sociedad.

Sólo quienes no están realmente alfabetizados comprenden la magnitud de la exclusión. Cuando la comunicación se basa solamente en la interpretación de imágenes, sin tener la capacidad de leer y escribir, queda de manifiesto que la igualdad de derechos postulada en la declaración universal de los derechos humanos está muy lejos de ser una realidad para todos y todas.

Analizar las bases conceptuales de la alfabetización nos permite afirmar que una persona que sólo se comunica a través de simbología iconográfica no está realmente alfabetizada.

El acceso activo a la cultura implica no sólo observar sino participar. Hagamos un paralelismo con la música. Sentarse a oir música sólo fomenta nuestro rol pasivo frente al arte, el rol del “escucha”. Es como aprender a leer, pero no saber escribir, el arte de la música no tiene nada que ver con la pasividad. Para ser activo participante de la música hace falta entender su lógica incluso desde una perspectiva matemática. La recepción pasiva es una mínima faceta del acceso a los sonidos. Un involucramiento activo debería incluir no sólo el entendimiento de la lógica sino la capacidad de manipular, modificar y hacer música.

Algo similar ocurre con la informática. Aunque aplicado a este campo, el rol de pasividad es aún más problemático.

La música como la informática se basa en lenguajes / código que es necesario dominar para comprenderla plenamente. Así como la lengua, tanto la música como la informática se construyen en forma de textos que se interpretan de diferentes formas.

En música, el texto se escribe sobre partituras, se constituye con indicaciones de armonía y ritmo que combinados y luego interpretados generan los sonidos. Los músicos necesitan comprender estos “textos” para interpretarlos y para escribirlos. En cambio, en computación, los humanos no necesitan leer el código informático para ejecutarlo, ya que son textos escritos para que los interpreten máquinas, no humanos. Las máquinas los interpretan por nosotros. Y ahí es donde se puede llevar adelante la trampa. Allí es donde se confunde la ejecución con el texto. Y es allí donde se esconde la tramposa idea de que los “usuarios básicos” no necesitan acceso al código fuente de los programas y por tanto, tampoco necesitarían leer y escribir nada sobre esos textos.

Esto, sin lugar a dudas es una falacia que sirve para justificar la analfabetización informacional.

Contenido y estructura

Estaría demás volver a citar la frase de Marshall Mc. Luhan de que “el medio es el mensaje”, pero sin lugar a dudas es tan precisa y potente que vale la pena recuperarla una vez más. La separación de “contenido” y “estructura” de la información no hace más que negar esta afirmación tan usada en multiplicidad de textos. Si el medio es el mensaje, el soporte y el contenido de la información no deberían separarse tan fácilmente.

Sin embargo, la mayoría de los planes de una mal denominada “alfabetización informática” apuntan a enseñar el uso de herramientas predeterminadas y desarrolladas por alguna empresa, casi siempre multinacionales del software, para generar “contenidos” de diferentes temáticas. Se habla mucho sobre el uso pedagógico de los weblogs por ejemplo y se enseña a utilizar procesadores de texto, planillas de cálculo, programas de dibujo, de manipulación de imagenes y demás.

Todos estos programas sirven para “editar contenido”, pero nada se dice sobre los límites que estos programas traen. Hablar de “contenido” nos obliga a pensar en una forma de llenar algún “formato” preestablecido, seguramente fijado por otro, independiente de quien está trabajando sobre el contenido. El “contenidista” no tiene ninguna posibilidad de interactuar con la herramienta más que con las funciones predeterminadas en el diseño de la misma. El “contenidista” sólo llena un espacio prearmado. El “contenidista” está cautivo de la herramienta y debe adaptarse a ella.

Un programa de alfabetización que sólo apunte al contenido no hace más que generar “rellenadores de espacios en blanco” que otros han diseñado por ellos, personas limitadas a crear y/o leer lo que la estructura les permite y autoriza, y absolutamente nada más. Trabajar con programas propietarios nos reduce al rol de simples “contenidistas” según formas prearmadas por un tercero.

Sin acceso al código fuente no hay educación informática posible sino sólo formación de personas incapaces de conocer en profundidad los programas informáticos, que serán administradores y consumidores de desarrollos ajenos.

El futuro en el jardín de infantes

Existen numerosos lenguajes en el mundo, lenguajes para escribir música, lenguajes para escribir historias, lenguajes para escribir programas informáticos. Sólo el conocimiento de estos lenguajes nos permite un acceso activo y participativo a estas diferentes áreas y prácticas.

Sin embargo, los programas de seudo alfabetización informática pretenden “facilitar” el acceso de tal manera que las personas no tengan que interactuar con ese código ni molestarse en aprender ese lenguaje que parece vedado a unos pocos.

Esto es igual que enseñar juegos de encastre de jardín de infantes y jamás profundizar en el entendimiento de la geometría y la matemática. En nuestros sistemas educativos no permitiríamos de ninguna manera que un alumno de escuela secundaria siguiera metiendo cubos en donde entran cubos y triángulos donde entran triángulos. Nadie podría considerar alfabetizada a una persona que no sea capaz de ir más allá. Pero toleramos y promovemos esto en un área crucial como la informática.

La pedagogía basada en software propietario pretende hacernos creer que el aprendizaje informático es seguir encastrando cubos donde solo entran cubos. Por más habilidades que desarrollemos para rellenar espacios prearmados con contenidos propios, seguiremos atados a un formato ajeno, específicamente, a un formato incuestionable e inmodificable.

Enseñar el “uso” de software propietario en educación básica es condenar a nuestros niños y niñas a seguir jugando juegos de encastres, a convertirse en simples “contenidistas” de un formato prearmado y a acotar sus capacidades creativas a las posibilidades limitadas de y por una herramienta que alguien ajeno (muchas veces ajeno al propio país y región) diseñó.

Allí es donde el software propietario fomenta el analfabetismo. Veamos:

En un mundo donde el código es ley [2], se torna cada vez más indispensable saber quién tiene la capacidad de escribir y comprender esas leyes y generar esas potencialidades a nivel local.. Si educamos con software propietario dificilmente logremos en el futuro una generación de ciudadanos y ciudadanas redactores y analistas del código clave y estratégico en nuestras vidas y decisiones, que hagan aportes sustanciales al desarrollo de nuestra región. Y aún peor, las leyes que regulen nuestras actividades tanto en espacios virtuales como reales serán escritas por una “elite” de elegidos que tal vez ni siquiera tengan relación con nuestra localidad.

Si nuestra educación se basa en la iconografía , será siempre el ordenador (más bien, la empresa que haya programado el software) el que domine las decisiones de una persona, incluyendo lo que lea y escriba, y no la persona la que maneje su propio ordenador.

Acostumbrar a nuestros niños y niñas a responder a las opciones limitadas por un programa propietario los ubicará eternamente en el rol pasivo de consumidores y usuarios.

Los países en desarrollo no pueden darse el lujo de invertir en la “analfabetización” de sus generaciones futuras. Los programas propietarios en educación nos condenan irremediablemente a repetir eternamente el jardín de infantes.

Perspectivas y propuestas

Por el momento, la perspectiva no puede ser más que pesimista. Lamentablemente la informática se ha convertido en una ciencia de dificil acceso para la mayoría de la gente. El común de los “mortales” no desea siquiera entender qué es lo que hay dentro de esa caja misteriosa llamada “CPU”, y mucho menos enfrentarse a una línea de comandos.

El daño producido por el intenso uso de software propietario a lo largo de los últimos diez años será dificil de remontar, sencillamente porque la gran mayoría de la gente ve a la computadora sólo como una herramienta para realizar acciones específicas: navegar y buscar información, enviar mensajes de correo electrónico o redactar textos. La posibilidad de usar la computadora como un instrumento para desarrollar sistemas queda reducida exclusivamente a profesionales, cuando existen innumerables casos en los que ciudadanos y ciudadanas podrían usar la potencia expresiva de las lenguas informáticas para resolver problemas, necesidades, construir arte y tecnologías.

El uso de software propietario no sólo produce una forma de acostumbramiento que podría asemejarse a una droga, sino que fomenta el facilismo y la comodidad. Es normal que la gente prefiera que la “máquina funcione sola” antes que sentarse algunas horas a pensar cómo funciona y por qué. La informática se ha convertido en una especie de torre de marfil a la que sólo acceden personas elegidas. Las empresas de software propietario han facilitado la distribución masiva de software sencillo y básico en su uso, que no requiere demasiado análisis ni comprensión por parte del usuario. Y así como esto es visto por muchos como una forma de “democratización” de las nuevas tecnologías, es más bien una forma de esclavitud dulce y confortable. Confort que nos hace sentir inmersos en una sociedad nueva, la de las redes de comunicaciones, cuando en realidad sólo estamos eligiendo día a día cuál será la forma más agradable de nuestra sumisión.

Apelar al uso de GNU Linux por una cuestión de costos ya parece ser una obviedad. En países en vías de desarrollo, con alto porcentaje de sus poblaciones por debajo de la línea de pobreza, gastar dinero en cajas de licencias de software para las escuelas y la administración pública se convierte literalmente en “malversación de fondos públicos”. Esto es así porque ya existen y son de público acceso, una enorme cantidad de distribuciones libres que se pueden incorporar al sistema educativo, incluso de desarrollo local [11]. Pero estos avances tienen su contra parte en los planes de educación que se plantean desde las empresas de software propietario, dispuestas a realizar donativos de licencias para mantener el monopolio que detentan, promoviendo una vez más el facilismo y la resistencia al cambio. Entonces, el argumento de los costos ya no nos resulta suficiente. Hay que apelar a la libertad, valor que lamentablemente muchos sacrifican para “reducir esfuerzos y costos”. No hay comodidad que justifique sacrificar el derecho a “tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten”. [3]

Frente a esta perspectiva pesimista, algunos datos nos abren una puerta de salida. Existe en el mundo una enorme comunidad de desarrolladores de software libre que han logrado la mayor construcción colectiva de las últimas décadas. Sin embargo, esa misma comunidad tiene enormes dificultades para que su obra y su mensaje se dispersen y sienten las bases de una verdadera “alfabetización” informática. La comodidad promovida por el software propietario puede más que muchos esfuerzos. El marketing de esas mismas empresas es muy fuerte. Y muchas veces, las personas que deben tomar decisiones políticas no llegan a ver la magnitud de esta realidad.

Es importante divulgar las actividades, desmitificar y abrir los caminos a la enorme cantidad de personas apasionadas por el arte de las lenguas informáticas, hackers que han construido un movimiento de resistencia propio de la nueva era, con sus estrategias y armas, y que poco a poco va socavando el poder de las corporaciones del software que pretenden imponer sus moldes sobre la educación informática y criminalizan a quienes luchan por liberar y compartir el conocimiento.

Si nos remontamos a los comienzos de la informática, encontramos programas y técnicas que permitían a cualquier persona resolver problemas simples a través de lenguas como BASIC y otras que fueron populares en importantes sectores de usuarios. Pero con el correr de los años, las multinacionales hicieron cada vez más complejos y profesionales estos programas, elevaron los precios y los sacaron del ámbito del usuario común.

Más datos nos ayudan a ser optimistas: el software libre ya concentra el 70% de los servidores web del planeta y permite sustentar una enorme diversidad de sitios, informaciones y conocimiento en la red, sitios construidos con lenguaje HTML que las personas se apropian fácilmente y utilizan para publicar y editar libremente.

Pero los servidores en general están administrados por profesionales de la informática. Ahora nos toca lidiar con el desafío más complejo: llegar a los escritorios y al sistema educativo, para erradicar la analfabetización informática de nuestras aulas y luchar por nuestro derecho a leer y escribir el código cultural de nuestra era.

Un cambio posible podría llegar de la mano de varias medidas drásticas a tener en cuenta:

De lo contrario, jugaremos a los cubos de colores, de aquí a la eternidad.

Referencias

  1. “Categorías de software libre y no libre” http://www.gnu.org/philosophy/categories.es.html

  2. Lawrence Lessig - “El código” Taurus Digital ISBN 84-306-0428-6.

  3. Declaración Universal de los Derechos Humanos http://www.unhchr.ch/udhr/lang/spn.htm

  4. “Intentando GNU/linux” Graciela Egurzawww.cignux.org.ar/egurza.htm

  5. “De gurises, pingüinos y ututos”, Juan Carlos Gentile y Mónica Gauvry http://www.cignux.org.ar/gentile.htm

  6. “Hacia un aula con linux” Juan Heim y Silvia Iarmusch http://www.cignux.org.ar/heiniar.htm

  7. “Por qué software libre” Diego Saravia http://www.cignux.org.ar/saravia.htm

  8. “Uso de GNU Linux en la Escuela” Lugcos http://www.cignux.org.ar/rosquin.htm

  9. Carta de Cuzco http://www.peru.cpsr.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=47&mode=nocomments&order=0&thold=0

  10. “Introducción a la programación” Diego Saravia http://bo.unsa.edu.ar/docacad/softwarelibre/articulos/perltut/perltut.html

  11. Ututo-e. Daniel Olivera http://netsys.com.ar/ututo/index-original.html

  12. Referencias Informe ICA. Hipatia.http://bo.unsa.edu.ar/docacad/softwarelibre/articulos/ica/referencias.html